¿Es posible dedicarnos a diversos oficios de manera productiva?
Escrito por Marcela Gómez

Sucede que tienes diversos intereses, los exploras, los practicas y te das cuenta que te apasionan y quieres dedicarte enteramente a ellos… pero inmediatamente, la duda te invade, la voz negativa en tu cabeza se desata diciendo que es imposible, que debes elegir uno, que te va a tomar mucho tiempo, que todo lo vas a hacer a medias y no vas a lograr nada. Luego, las voces negativas externas te citan orgullosamente el refrán: “El que mucho abarca poco aprieta”, además, claro, de mencionar todo el repertorio que tu mente ya te comunicó incansablemente (porque, ¿de dónde más pudo surgir la voz negativa en tu mente…?).
La idea de practicar diversos oficios es considerada, comúnmente, imposible, improductiva o absurda. Solo debes elegir una profesión, especializarte y dedicarte el resto de tu vida a ella, porque todo lo demás es una pérdida de tiempo, un obstáculo. Desde luego, esto funciona perfectamente para muchas personas; pero, para las eternamente curiosas, creativamente inquietas, con un intenso deseo de explorar, aprender y dedicarse a diferentes actividades, esto representa una limitación que con el paso del tiempo se vuelve una atadura, que poco a poco va comprimiendo nuestra naturaleza.
Personalmente, he tenido la dicha de aprender y desarrollar habilidades por mi incesante y emocionante práctica de diversos oficios, pero también, he experimentado el rechazo a una práctica que no es comprendida. Me gradué de Maestra de Preprimaria, estudié Arqueología y trabajé en este campo por unos años; luego me lancé a emprender un negocio y después trabajé como Asistente de Servicio al Cliente mientras continuaba con mi pequeño negocio. Más adelante, tuve tres intentos de negocio y finalmente establecí Bear & the salmon, en el que ahora me dedico a la pintura, el diseño, el arte textil y la escritura, además de encargarme de la parte administrativa y de promoción, por supuesto.
Para algunos, soy una indecisa; para un empleador, no califico para ningún puesto; para las personas que quieren etiquetarme en una categoría, es desconcertante y desisten (lo cual no es un problema para mí porque no me gustan las etiquetas) y para los que consideran esta diversidad de intereses como una falta de especialización y experiencia, desvalorizan por completo las habilidades, conocimientos, experiencia y la amplitud de perspectiva que he adquirido, precisamente, gracias a esa diversidad.
Esta visión tan rígida sobre las capacidades y la experiencia, es resultado de una educación creada para amoldarnos, en la que si no encajamos en ese molde no somos aptos para calificarnos como personas preparadas, productivas y experimentadas. La educación y el trabajo deben seguir una línea y todo lo que esté fuera de esa línea, es considerado inaceptable.
Pero esto no siempre fue así, si consultamos la historia, la perspectiva en el pasado era completamente diferente. El interés por distintas disciplinas y la práctica de diversos oficios era normal en la sociedad, incluso, se consideraba necesario para su desarrollo.
El Renacimiento italiano, por ejemplo, fue un período de cambio en el arte, la ciencia y el pensamiento, gracias al surgimiento del Humanismo. Fue una revolución que posibilitó e incentivó la búsqueda de nuevos y amplios conocimientos que estuvieron al alcance de más personas, especialmente con la llegada de la imprenta, pues personas de distintos niveles sociales tuvieron acceso a la literatura. Un personaje muy representativo de esta época es Leonardo da Vinci (1452 - 1519), quien fue pintor, escultor, arquitecto, diseñador, teórico, ingeniero y científico.
Siempre me ha parecido fascinante conocer la historia de personajes históricos que admiro, pero me es aún más fascinante, conocer las distintas profesiones a las que se dedicaban, porque es evidencia de las habilidades que poseemos los seres humanos de aprender y practicar varios oficios, aún cuando estos son completamente diferentes y aún así, ser productivos al nivel de influir en distintas disciplinas, como la ciencia y el arte.
Un maravilloso ejemplo de esto es Johann Wolfgang von Goethe (1749 - 1832), un personaje con una amplia variedad de intereses. Fue escritor, abogado, director de teatro, naturalista y político. Conocimientos que se pueden apreciar en su magnífica obra Fausto (Faust. Eine Tragödie, circa 1540), la cual tuvo una gran influencia en personajes como Arthur Schopenhauer y Carl Jung (quien hace referencia a esta obra en: Las relaciones entre el yo y el inconsciente). Goethe además, desarrolló su propia teoría del color, la cual publicó en Theory of colours (Zur Farbenlehre, 1810), en la que enfoca sus estudios en el color, desde la percepción humana y que tuvo una gran influencia en el arte y la psicología.
Otro ejemplo son las hermanas Brontë (inicios de 1800). Su padre motivó su admirable creatividad y desde muy pequeñas practicaron la pintura, el dibujo, la poesía, aprendieron francés y años más tarde, se prepararon para establecer una escuela y, aunque este plan no dio fruto, Charlotte, quien era ansiosa y decidida, convenció a sus hermanas de publicar una colección de sus obras, la que titularon: Poems by Currer, Ellis, and Acton Bell; vendiendo solo dos copias. Pero Charlotte estaba decidida a continuar con la publicación, así que acordaron cambiar el enfoque y se dedicaron a escribir novelas, entre las que produjeron tres clásicos: Wuthering Heights de Emily, Agnes Gray de Anne y Jane Eyre de Charlotte. Fue así como las experiencias que ellas vivieron y las distintas habilidades que desarrollaron, contribuyeron a su impresionante trabajo literario, el cual tuvo una gran influencia en la sociedad.
Estos son solo tres ejemplos de una gran lista de personajes históricos admirables, que dedicaron su tiempo y habilidades a ejercer diversos oficios de forma productiva y que han tenido un gran influjo en la transformación y avance de la humanidad.
La naturaleza nos ha dotado de distintas habilidades, las cuales nos han permitido evolucionar y tener grandes logros; pero, la educación tan lineal y cerrada, nos forma la idea que debemos dedicarnos un a único oficio, limitando nuestra perspectiva, nuestros deseos, nuestra creatividad y por lo tanto, frenando el desarrollo de nuestras diversas habilidades, hasta el punto que llegan a apagarse. Es por nuestra propia naturaleza, que muchos sentimos ese intenso deseo de aprender diferentes cosas, de explorar, experimentar e intentar, porque aún tenemos esa pequeña llama que solo espera ser alimentada para iluminar.
Para algunos, soy una indecisa; para un empleador, no califico para ningún puesto; para las personas que quieren etiquetarme en una categoría, es desconcertante y desisten (lo cual no es un problema para mí porque no me gustan las etiquetas) y para los que consideran esta diversidad de intereses como una falta de especialización y experiencia, desvalorizan por completo las habilidades, conocimientos, experiencia y la amplitud de perspectiva que he adquirido, precisamente, gracias a esa diversidad.
Esta visión tan rígida sobre las capacidades y la experiencia, es resultado de una educación creada para amoldarnos, en la que si no encajamos en ese molde no somos aptos para calificarnos como personas preparadas, productivas y experimentadas. La educación y el trabajo deben seguir una línea y todo lo que esté fuera de esa línea, es considerado inaceptable.
Pero esto no siempre fue así, si consultamos la historia, la perspectiva en el pasado era completamente diferente. El interés por distintas disciplinas y la práctica de diversos oficios era normal en la sociedad, incluso, se consideraba necesario para su desarrollo.
El Renacimiento italiano, por ejemplo, fue un período de cambio en el arte, la ciencia y el pensamiento, gracias al surgimiento del Humanismo. Fue una revolución que posibilitó e incentivó la búsqueda de nuevos y amplios conocimientos que estuvieron al alcance de más personas, especialmente con la llegada de la imprenta, pues personas de distintos niveles sociales tuvieron acceso a la literatura. Un personaje muy representativo de esta época es Leonardo da Vinci (1452 - 1519), quien fue pintor, escultor, arquitecto, diseñador, teórico, ingeniero y científico.
Siempre me ha parecido fascinante conocer la historia de personajes históricos que admiro, pero me es aún más fascinante, conocer las distintas profesiones a las que se dedicaban, porque es evidencia de las habilidades que poseemos los seres humanos de aprender y practicar varios oficios, aún cuando estos son completamente diferentes y aún así, ser productivos al nivel de influir en distintas disciplinas, como la ciencia y el arte.
Un maravilloso ejemplo de esto es Johann Wolfgang von Goethe (1749 - 1832), un personaje con una amplia variedad de intereses. Fue escritor, abogado, director de teatro, naturalista y político. Conocimientos que se pueden apreciar en su magnífica obra Fausto (Faust. Eine Tragödie, circa 1540), la cual tuvo una gran influencia en personajes como Arthur Schopenhauer y Carl Jung (quien hace referencia a esta obra en: Las relaciones entre el yo y el inconsciente). Goethe además, desarrolló su propia teoría del color, la cual publicó en Theory of colours (Zur Farbenlehre, 1810), en la que enfoca sus estudios en el color, desde la percepción humana y que tuvo una gran influencia en el arte y la psicología.
Otro ejemplo son las hermanas Brontë (inicios de 1800). Su padre motivó su admirable creatividad y desde muy pequeñas practicaron la pintura, el dibujo, la poesía, aprendieron francés y años más tarde, se prepararon para establecer una escuela y, aunque este plan no dio fruto, Charlotte, quien era ansiosa y decidida, convenció a sus hermanas de publicar una colección de sus obras, la que titularon: Poems by Currer, Ellis, and Acton Bell; vendiendo solo dos copias. Pero Charlotte estaba decidida a continuar con la publicación, así que acordaron cambiar el enfoque y se dedicaron a escribir novelas, entre las que produjeron tres clásicos: Wuthering Heights de Emily, Agnes Gray de Anne y Jane Eyre de Charlotte. Fue así como las experiencias que ellas vivieron y las distintas habilidades que desarrollaron, contribuyeron a su impresionante trabajo literario, el cual tuvo una gran influencia en la sociedad.
Estos son solo tres ejemplos de una gran lista de personajes históricos admirables, que dedicaron su tiempo y habilidades a ejercer diversos oficios de forma productiva y que han tenido un gran influjo en la transformación y avance de la humanidad.
La naturaleza nos ha dotado de distintas habilidades, las cuales nos han permitido evolucionar y tener grandes logros; pero, la educación tan lineal y cerrada, nos forma la idea que debemos dedicarnos un a único oficio, limitando nuestra perspectiva, nuestros deseos, nuestra creatividad y por lo tanto, frenando el desarrollo de nuestras diversas habilidades, hasta el punto que llegan a apagarse. Es por nuestra propia naturaleza, que muchos sentimos ese intenso deseo de aprender diferentes cosas, de explorar, experimentar e intentar, porque aún tenemos esa pequeña llama que solo espera ser alimentada para iluminar.
Esa llama es la curiosidad, un comportamiento natural que se manifiesta durante nuestra vida. Somos inevitablemente curiosos y es de la curiosidad que nace el deseo genuino de aprender, haciéndolo a nuestro ritmo, enfocándonos en lo que profundamente nos interesa y consideramos necesario, permitiendo que con cada conocimiento y con cada habilidad potenciada, nos formemos como seres independientes, únicos en nuestras propias habilidades y en nuestra perspectiva, pero principalmente, que alcancemos un estado de plenitud que le da un propósito especial a nuestra vida.
Así pues, lo expuesto anteriormente me lleva, finalmente, a responder la pregunta con la que titulé esta entrada, la cual rondó por mi mente durante mucho tiempo y aunque las ideas flotaban incesantemente, no había tenido la oportunidad de detenerme a ordenarlas y responder a esta cuestión de forma definitiva.
Ahora, puedo concluir con toda seguridad y satisfacción, que sí es posible dedicarnos a nuestros múltiples –y probablemente interminables– intereses y a la vez ser productivos, porque tenemos la capacidad y sobre todo, tenemos el deseo. Solo debemos organizar nuestro tiempo, nuestras prioridades e ir paso a paso, siendo pacientes con nosotros mismos y con el proceso, porque como bien dice el refrán “Roma no se construyó en un día”.
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Bibliografía
Cartwright, M. (04 de noviembre de 2020). El humanismo renacentista [Renaissance Humanism]. (A. Cardozo, Traductor). World History Encyclopedia. Recuperado de https://www.worldhistory.org/trans/es/1-19263/el-humanismo-renacentista/
Dominguez, I. (04 de abril de 2023). Humanismo renacentista. El Hombre (o el centro del mundo). Ethic. https://ethic.es/humanismo-renancentista-hombre-centro-mundo
Goethe’s Theory of colours. Ebook. Project Gutenberg. https://www.gutenberg.org/files/50572/50572-h/50572-h.htm
Leonardo da Vinci. The National Gallery. https://www.nationalgallery.org.uk/artists/leonardo-da-vinci
Standart. (20 de marzo de 2025). The Brilliant Bronte Sisters | A Journey into Literary Genius. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=iLDxOaBgnKU
The lives of the Brontës. Brontë Parsonage Museum. https://www.bronte.org.uk/about-the-brontes/the-lives-of-the-brontes
Who is Goethe? Goethe Institut. https://www.goethe.de/ins/za/en/neu/goe.html